
La rubia y dulce Taylor Swift quien jamás se cansará de contar la historia de su vida, ya no deberá contarla, pues el hijo de Bretaña McLeod, junto con la madre de Taylor se inspiraron y ambos escribieron como la muchacha se transformó en una cantante a los 19 años.
Mientras era pequeña, su madre la llevaba a todos los concursos que le era posible, pero nunca quedaba, y por más que se esforzara, a sus 11 años, sin ningún contrato debió marcharse a Pensilvania, donde aprendió a escribir canciones y acompañarlas con su guitarra.
Pese a esto, Taylor dice que jamás hay que ser malo con la gente, que pese a todo, ese es el secreto, continúar el camino, sin remordimientos hacia nadie, y ponerle ganas, esfuerzo y energía a lo que uno realmente quiere, ese es el secreto, el único y el resto, es cuestión de suerte.
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